| 21. Exégesis Lingüística El versículo comienza con la conjunción kai {καὶ | kaí} ‘y’, que enlaza esta afirmación con lo dicho inmediatamente antes. El grupo tauten ten entolen {ταύτην τὴν ἐντολὴν | taú-tēn tēn en-to-lḗn} coloca en primer plano “este mandamiento” mediante demostrativo más artículo y sustantivo en acusativo como objeto directo de echomen {ἔχομεν | é-kho-men} ‘tenemos’, donde el presente indicativo subraya una posesión continua. La frase preposicional ap autou {ἀπʼ αὐτοῦ | ap au-toû} marca el origen del mandamiento, funcionando como complemento de fuente. La conjunción hina {ἵνα | hína} introduce una cláusula de finalidad: ho agapon ton theon {ὁ ἀγαπῶν τὸν θεὸν | ho a-ga-pôn tón the-ón} presenta al sujeto mediante participio presente articular, literalmente “el que está amando a Dios”, enfatizando una acción habitual. El verbo principal de la cláusula final es agapai {ἀγαπᾷ | a-ga-pâi} en presente de subjuntivo, que depende de hina y expresa el resultado deseado u obligatorio: que ame también ton adelphon autou {τὸν ἀδελφὸν αὐτοῦ | tón a-del-phón au-toû}, donde el artículo y el acusativo señalan al hermano como segundo objeto directo del amor. El paralelismo entre “amar a Dios” y “amar al hermano” construye una relación inseparable: el amor vertical se manifiesta necesariamente en el amor horizontal. En español se mantiene la estructura de mandato final introducida por “que” o “para que”, y se conserva el orden lógico sujeto-verbo-objetos, dejando claro que se trata de una condición definitoria del verdadero amor a Dios. |