| 24. Exégesis Lingüística El versículo inicia con la conjunción kai {καὶ | kaí} ‘y’, que enlaza la acusación con la descripción previa del juicio. La preposición en {ἐν | en} ‘en’ seguida de autē {αὐτῇ | au-têi} ‘ella’ señala a la entidad femenina (Babilonia) como el ámbito donde se localiza la culpa. Haima {αἷμα | haî-ma} ‘sangre’ aparece en acusativo como núcleo del complemento que expresa la evidencia del crimen, modificada por dos genitivos coordinados prophētōn {προφητῶν | prophē-tôn} ‘de profetas’ y hagiōn {ἁγίων | ha-gí-ōn} ‘de santos’, que precisan a las víctimas. El verbo heurethē {εὑρέθη | heu-ré-thē} ‘fue hallada’ en aoristo pasivo indicativo presenta el hallazgo como hecho consumado con matiz judicial, como en un veredicto. A continuación, otra cláusula introducida por kai {καὶ | kaí} amplía el alcance: pantōn tōn esphagmenōn epi tēs gēs {πάντων τῶν ἐσφαγμένων ἐπὶ τῆς γῆς | pán-tōn tō̂n es-phag-mé-nōn e-pì tês gēs} ‘de todos los que fueron matados sobre la tierra’. Aquí pantōn {πάντων | pán-tōn} con el participio esphagmenōn {ἐσφαγμένων | es-phag-mé-nōn} en genitivo forma un grupo que indica la totalidad de las víctimas de muerte violenta, mientras epi tēs gēs {ἐπὶ τῆς γῆς | e-pì tês gēs} extiende el radio a escala mundial. La sintaxis acumula grupos genitivos para aumentar el peso de la acusación contra Babilonia, y la traducción formal mantiene esta acumulación, mientras que la dinámica suaviza levemente el orden para sonar más natural en español actual sin perder el énfasis global. |