| 42. Exégesis Lingüística El versículo comienza con la conjunción vav prefija y el imperfecto Qal veyidda'tem {וְיִדַּעְתֶּם | wə-yid-da‘-tem} 'y sabréis', introduciendo la expectativa profética. La conjunción causal ki {כִּי | ki} 'que' conecta el conocimiento con la acción divina. El pronombre ani {אֲנִי | ʾă-nî} 'yo' refuerza la primera persona, yuxtapuesto a Yahweh {יְהוָה | Yə-hō-wāh} 'SEÑOR', destacando la revelación de la identidad divina. La cláusula temporal representada por el infinitivo constructo Hifil behavi'i {בְּהָבִיאִי | bə-hā-ḇî-’î} 'al traerme' marca el cumplimiento inminente de la promesa. El paralelismo de ’admat yisra'el {אֶל־אַדְמַת יִשְׂרָאֵל | ʾel-’ad-mat yis-rā-’ēl} 'tierra de Israel' y el-ha-aretz {אֶל־הָאָרֶץ | ʾel-hā-’ā-reṣ} 'a la tierra' enfatiza la posesión nacional. La cláusula relativa introducida por asher {אֲשֶׁר | ’ă-šer} 'que' presenta la razón teológica, seguida de la fórmula de juramento nasati et yadi {נָשָׂאתִי אֶת־יָדִי | nā-śā-’ti ʾet-yā-dî} 'levanté mi mano', que expresa el compromiso irrevocable. Finalmente, el infinitivo constructo latet {לָתֵת | lā-tet} 'para dar' junto a otah {אֹתָהּ | ’ō-tāh} 'ella' retoma el término 'tierra', y la'avoteikhem {לַאֲבֹתֵיכֶם | la-’ă-vo-tê-khem} 'a vuestros padres' conecta la promesa ancestral con la restauración futura. |