| 19. Exégesis Lingüística El versículo presenta dos cláusulas coordinadas por punto y coma que establecen un paralelismo entre la erosión natural y la extinción de la esperanza humana. En la primera cláusula, el sustantivo avanim {אֲבָנִים | ʾă-ḇā-nîm} 'piedras' funciona como sujeto, seguido del verbo shachaqú {שָׁחֲקוּ | šā-ḥă-qû} 'desgastan' (Qal perfecto, 3. pl.) y del agente mayím {מַיִם | mā-yim} 'aguas' (dual), que ejecuta la acción de desgaste. A continuación, el verbo tištôp̄-səp̄îḥê-hā {תִּשְׁטֹף־סְפִיחֶיהָ | tiš-ṭōp̄-sə-p̄î-ḥê-hā} 'lava el polvo de la tierra' emplea el Qal imperfecto con sufijo pronominal para enfatizar la acción continua, en relación con ʿăfar-ʼāréṣ {עֲפַר־אָ֑רֶץ | ʿă-p̄ar-ʾā-reṣ} 'polvo de la tierra' (constructo). La segunda cláusula introduce el sujeto implícito mediante wə-tiqvāṯ-ʾenōš {וְתִקְוַת אֱנוֹשׁ | wə-tiḳ-waṯ ʾe-nōš} 'y la esperanza del hombre', que precede al verbo heʾevadṯā {הֶאֱבַדְתָּ | he-ʾe-ḇaḏ-tā} 'destruiste' (Hifil perfecto, 2. sg.), atribuyendo la acción directamente a Dios implícito en el contexto. Este paralelismo retórico contrasta la fuerza física del agua con el poder divino para aniquilar la esperanza humana. |