| 26. Exégesis Lingüística El versículo se abre con kai egnorisa {καὶ ἐγνώρισα | kaí egnṓrisa}, aoristo indicativo activo que presenta la revelación del nombre como una acción cumplida por Jesús. El dativo autois {αὐτοῖς | autoîs} identifica a los discípulos como receptores. La expresión to onoma sou {τὸ ὄνομά σου | tó ónoma sou} presenta el objeto directo con artículo y posesivo, subrayando que se trata del nombre propio de Dios en sentido semítico, es decir, su identidad revelada. El futuro gnoriso {γνωρίσω | gnōrísō} enlazado por kai indica la continuidad de esa revelación más allá del ministerio terrenal inmediato. La conjunción hina {ἵνα | hína} introduce la cláusula de propósito que organiza la segunda mitad del versículo: he agape hen egapesas me {ἡ ἀγάπη ἣν ἠγάπησάς με | hē agápē hḕn ēgápēsas me} coloca en posición de sujeto el amor, calificado por la oración relativa que especifica su fuente: el amor con que el Padre amó al Hijo. El subjuntivo e {ᾖ | ēi} expresa el resultado deseado dentro de esa finalidad, con en autois {ἐν αὐτοῖς | en autoîs} marcando la esfera interna donde ese amor debe residir. Finalmente, kago en autois {κἀγὼ ἐν αὐτοῖς | kagṓ en autoîs} retoma el patrón preposicional para vincular la presencia personal de Jesús con la presencia del amor del Padre, creando un paralelismo entre amor y presencia que estructura teológicamente la cláusula final. En español, se mantiene esta estructura mediante una oración principal de revelación (pasada y futura) seguida de una subordinada de propósito introducida por "para que", que conserva la tensión entre acto cumplido, promesa futura y finalidad relacional. |