| 9. Exégesis Lingüística El versículo comienza con kai legei moi {καὶ λέγει μοι | kaí lé-gei moi} 'y él dice a mí', un presente histórico que introduce vivacidad en la narración final de la visión. El mandato hora mē {Ὅρα μή | Hó-ra mē} combina el imperativo aoristo con la partícula negativa μή para expresar una prohibición enfática y puntual, corrigiendo de inmediato un acto de adoración mal dirigido. La cláusula syndoulos sou eimi {σύνδουλός σού εἰμι | sýn-dou-los soú eí-mi} presenta al hablante (el mensajero) como consiervo del vidente, con el sustantivo en nominativo como atributo del sujeto elíptico, reforzando su estatus de siervo y no de receptor de culto. La expansión coordinada kai tōn adelphōn sou tōn prophētōn {καὶ τῶν ἀδελφῶν σου τῶν προφητῶν | kaí tōn a-del-phōn sou tōn pro-phē-tōn} añade que también comparte la condición de siervo con los “hermanos” del vidente, identificados específicamente como profetas, mediante una cadena de genitivos que indica pertenencia y solidaridad espiritual. La expresión tōn tērountōn tous logous tou bibliou toutou {τῶν τηρούντων τοὺς λόγους τοῦ βιβλίου τούτου | tōn tē-roún-tōn toús ló-gous toû bi-blí-ou toú-tou} introduce, mediante un participio de presente en genitivo, a un tercer grupo que amplía el círculo: todos los que guardan u obedecen continuamente el contenido de la revelación escrita; el participio concuerda con los genitivos precedentes y presenta un colectivo único de siervos. Finalmente, la orden tō theō proskynēson {τῷ θεῷ προσκύνησον | tō the-ō̂ pro-ský-nē-son} coloca a Dios en dativo como único destinatario legítimo del acto de “postrarse en adoración”, con el imperativo aoristo marcando una respuesta decidida y exclusiva, en fuerte contraste con la prohibición inicial de dirigir culto al mensajero. |