| 33. Traducción Formal En ese mismo instante se verificó el decreto sobre Nabucodonosor; lo apartaron de entre los hombres; pastoreaba hierba como los bueyes, y su cuerpo permanecía perennemente empapado por el rocío celeste, hasta que su cabellera se alargó en plumas de águila y sus uñas se asemejaron a las de las aves. |