| 14. Exégesis Lingüística El versículo comienza con la forma causativa veha’avarti {וְהַֽעֲבַרְתִּי | wə-ha-ʿă-var-tî}, donde el prefijo waw introduce la acción divina. El objeto directo et oyvekha {אֶת־אֹיְבֶיךָ | ʾet ʾoy-vei-kha} identifica a “tus enemigos” como receptor de la acción. El sintagma locativo be’eretz lo yada’ta {בְּאֶרֶץ לֹא יָדָעְתָּ | bə-ʾe-reṣ lōʾ yā-daʿ-ta} especifica el lugar desconocido para el destinatario. La conjunción causal ki {כִּי־ | kî} introduce la razón: esh kadcha {אֵשׁ קָדְחָה | ʾēš qā-ḏaḥā} funciona como sujeto de “se ha encendido”, y ve’appi {בְאַפִּי | bə-ʾappî} señala el ámbito modal de la ira divina. Finalmente, la cláusula de resultado aleikhem tukad {עֲלֵיכֶם תּוּקָֽד | ʿă-lê-khem tū-qād} presenta la consecuencia ineludible. El paralelismo entre la acción de encender y el fuego que arde intensifica la imagen del juicio divino. |