| 5. Exégesis Lingüística El versículo comienza con el interrogativo mi {מִי | mî} 'quién', marcando un clímax de deseo. La combinación de yitten + infinitivo absoluto hachareish {הַחֲרֵ֣שׁ | ha-ḥă-rēš} crea un jussivo intensivo equivalente a “¡Quién diera que callaseis...!”. El verbo Hiphil imperfecto tacharishun {תַּחֲרִישׁ֑וּן | ta-ḥă-rî-šûn} intensifica el mandato de silencio, destacando su carácter voluntario y prolongado. La conjunción conversiva utehi {וּתְהִ֖י | û-tə-hî} introduce la cláusula resultativa, donde el silencio se presenta como condición para la sabiduría (lechokhmah {לְחָכְמָֽה | lə-ḥāḵ-māh}). El orden hebreo —jussivo + infinitivo absoluto + intensivo + resultado— resalta el valor del silencio como fuente de discernimiento. |