| 5. Exégesis Lingüística El versículo abre con legei {λέγει | lé-gei}, presente histórico que introduce el diálogo y da vividez a la escena. La partícula oun {οὖν | oûn} enlaza lógicamente con lo narrado en los versículos anteriores, marcando la consecuencia de que Jesús toma la iniciativa de hablar. El sujeto explícito ho Iesous {ὁ Ἰησοῦς | ho Iē-soûs} aparece después del dativo autois {αὐτοῖς | au-toîs}, un orden que en griego pone cierto énfasis en los destinatarios del habla. El vocativo Paidia {Παιδία | Pai-dí-a} funciona como interpelación afectuosa, típico registro de un maestro hacia sus discípulos, y prepara el tono cercano de la pregunta. La combinación mē ti {μή τι | mē ti} forma una pregunta negativa que, en el uso del koiné, espera una respuesta negativa (“seguro que no tienen, ¿verdad?”), matiz que se refleja en la respuesta breve Ou {Οὔ | Oû}. El sustantivo prosphagion {προσφάγιον | pros-phá-gi-on}, objeto directo de echete {ἔχετε | é-khe-te}, designa específicamente un acompañamiento de comida, a menudo pescado, y no simplemente “cualquier alimento”; por eso puede verterse como “algo para comer”. El verbo apekrithēsan {ἀπεκρίθησαν | a-pe-krí-thē-san}, aoristo deponente, seguido del dativo auto {αὐτῷ | au-tô}, introduce la réplica colectiva de los discípulos. En español se reordena ligeramente el enunciado para adecuarlo al patrón de pregunta-respuesta, manteniendo el valor afectuoso del vocativo y el matiz de pregunta que anticipa un “no”. |