| 17. Exégesis Lingüística El versículo comienza con la conjunción kai {καὶ | kaí} 'y', que enlaza esta sentencia con el desarrollo previo de la parábola. El verbo eipen {εἶπεν | eî-pen} 'dijo' introduce el discurso directo dirigido al siervo, marcado por el dativo autō {αὐτῷ | au-tô} 'a él' como objeto indirecto. El doble vocativo euge agathe doule {Εὖγε ἀγαθὲ δοῦλε | Eû-ge a-ga-thé doû-le} combina una interjección de aprobación con dos apelativos que califican al siervo y establecen el tono elogioso. La conjunción causal hoti {ὅτι | hó-ti} 'porque' introduce la cláusula que explica la razón del elogio: la frase preposicional en elachistō {ἐν ἐλαχίστῳ | en e-la-khís-tō} 'en lo mínimo' funciona como marco de esfera dentro del cual se afirma la cualidad del siervo, descrita por el adjetivo atribucional pistos {πιστὸς | pis-tós} 'fiel'. El verbo aoristo medio egenou {ἐγένου | e-gé-nou} 'fuiste' presenta esa fidelidad como un hecho completo en el pasado. A continuación, el imperativo isthi {ἴσθι | ís-thi} 'sé' introduce un mandato que confiere un nuevo estatus, desarrollado mediante la construcción perifrástica exousian echōn {ἐξουσίαν ἔχων | ex-ou-sí-an é-khōn} 'teniendo autoridad', donde el participio presente expresa una condición continua asociada al mandato. La preposición epanō {ἐπάνω | e-pá-nō} 'sobre' con el genitivo deka poleōn {δέκα πόλεων | dé-ka pó-le-ōn} 'diez ciudades' especifica el ámbito de dominio otorgado. En la traducción al español se conserva el orden lógico de elogio, motivo y recompensa, mientras que la secuencia imperativo más participio se vierte como un mandato simple (“ten autoridad”) o como resultado futuro (“tendrás autoridad”) para clarificar el sentido de concesión de la recompensa. |