| 13. Exégesis Lingüística La secuencia inicial eipen de ho kyrios tou ampelonos {εἶπεν δὲ ὁ κύριος τοῦ ἀμπελῶνος | eî-pen dè ho ký-ri-os toû am-pe-lô-nos} presenta un verbo aoristo que introduce discurso directo, enlazado por la partícula pospositiva de, y seguido de un sujeto definido con genitivo de posesión, que marca la autoridad del “señor del viñedo”. A continuación, la pregunta Tí poiēsō {Τί ποιήσω | tí poi-ē-sō} ‘¿qué haré?’ coloca el pronombre interrogativo en primera posición para resaltar el carácter deliberativo de la duda. El futuro pempso {πέμψω | pémp-sō} ‘enviaré’ introduce la resolución y rige como objeto directo la frase extensa ton huion mou ton agapēton {τὸν υἱόν μου τὸν ἀγαπητόν | tón hui-ón mou tón a-ga-pē-tón}, donde la repetición del artículo enfatiza tanto la identidad específica del hijo como su condición de especialmente amado. El adverbio isōs {ἴσως | í-sōs} ‘tal vez’ abre la expectativa de resultado, con touton {τοῦτον | toû-ton} ‘a este’ como objeto anticipado del verbo futuro pasivo entrapēsontai {ἐντραπήσονται | en-tra-pē-són-tai} ‘tendrán respeto / se avergonzarán’, cuyo sujeto implícito son los labradores mencionados en el contexto. En español, la estructura interrogativa se conserva con “¿Qué haré?”, el doble acusativo se refleja en “a mi hijo amado”, y el matiz de incertidumbre del adverbio se mantiene mediante “tal vez / quizá”. El verbo pasivo, que puede expresar vergüenza y respeto, se traduce como “respetarán” para resaltar la reacción reverente prevista por el narrador de la parábola. |