| 36. Exégesis Lingüística El enunciado comienza con Dauid {Δαυὶδ | Dauìd} ‘David’ seguido de la secuencia men gar {μὲν γὰρ | mén gár}, combinación de partícula enfática y conjunción explicativa que introduce una afirmación contrastiva con lo dicho antes en el discurso. El dativo idia genea {ἰδίᾳ γενεᾷ | i-dí-āi ge-ne-āi} forma un dativo locativo-temporal “en su propia generación”, que sitúa la actividad de David en un marco histórico concreto. El participio hyperetesas {ὑπηρετήσας | hy-pē-re-tḗ-sas} se relaciona con el verbo principal ekoimethe {ἐκοιμήθη | e-koimḗ-thē}, creando una construcción participial circunstancial: “después de haber servido, se durmió”. La frase articular te tou theou boule {τῇ τοῦ θεοῦ βουλῇ | tēi tou the-oû bou-lēi} es un dativo que expresa servicio conforme al plan divino, con el genitivo theou indicando posesión y origen de la voluntad. La coordinación mediante kai {καὶ | kaí} encadena tres verbos en aoristo (ekoimethe, prosetethe, eiden), presentando en serie la muerte, la incorporación a los antepasados y la experiencia de la corrupción. La expresión prosetethe pros tous pateras autou {προσετέθη πρὸς τοὺς πατέρας αὐτοῦ | pro-se-té-thē pros tous pa-té-ras au-toû} es un modismo semítico que indica “ser reunido con los antepasados” más que un simple entierro. Finalmente, eiden diaphtoran {εἶδεν διαφθοράν | ei-den dia-phtho-rán} utiliza “ver” en sentido experiencial y enfatiza la realidad de la descomposición física, preparando el contraste implícito con la incorruptibilidad de Cristo en el contexto inmediato. En la traducción al español se reorganiza levemente el orden de participio y verbo principal para mayor naturalidad, pero se mantiene el valor temporal y causal que aporta el participio aoristo. |