| 24. Exégesis Lingüística El versículo abre con el grupo nominal ho theos ho poiēsas {ὁ θεὸς ὁ ποιήσας | ho the-ós ho poi-ḗ-sas}, donde la repetición del artículo con el participio aoristo crea una designación descriptiva: “el Dios que hizo”. El objeto de esta acción se expresa en dos elementos coordinados, ton kosmon {τὸν κόσμον | ton kós-mon} y panta ta en autō {πάντα τὰ ἐν αὐτῷ | pán-ta ta en au-tô}, que juntos presentan una visión abarcadora de la creación: el conjunto del mundo y cada cosa que se encuentra en él. Luego, el pronombre demostrativo houtos {οὗτος | hoû-tos} retoma de manera enfática a theos y, unido al participio presente huparchōn {ὑπάρχων | hu-pár-khōn}, introduce el predicado nominal ouranou kai gēs huparchōn kurios {οὐρανοῦ καὶ γῆς ὑπάρχων κύριος | ou-ra-noû kai gês hu-pár-khōn ký-ri-os}, “siendo Señor de cielo y tierra”, donde ouranou y gēs, en genitivo, expresan dominio y ámbito de su señorío. La cláusula final ouk en kheiropoiētois naois katoikei {οὐκ ἐν χειροποιήτοις ναοῖς κατοικεῖ | ouk en khei-ro-poi-ḗ-tois na-oîs ka-toi-keî} niega un tipo de localización: la preposición en con dativo marca el lugar en el que explícitamente no habita Dios, a saber, templos hechos por manos humanas, en contraste implícito con la totalidad del cosmos mencionado antes. En español se conserva la progresión argumentativa: primero se identifica a Dios como Creador universal, luego como Señor soberano de cielo y tierra, y finalmente se concluye que su presencia no puede quedar restringida a edificaciones humanas, usando verbos como “residir” y “vivir” para transmitir la idea de morada continua. |