| 11. Exégesis Lingüística El versículo inicia con el imperativo emor {אֱמֹ֛ר | ʾĕ-mōr} 'di', que introduce la orden profética a un sujeto tácito. La preposición el {אֶל־ | ʾel} marca al destinatario taḥei taphel {טָחֵ֥י תָפֵ֖ל | tā-ḥê tā-p̄êl} 'los que recubren con mortero sin mezclar', resaltando la imprudencia mediante un participio sustantivado. La coordinación veyippol hayah {וְיִפֹּ֑ל הָיָ֣ה | wə-yip-pol hā-yāh} 'y caerá; será' encadena la secuencia de juicio; luego sigue la intensificación geshem shoteph {גֶּשֶׁם שׁוֹטֵ֗ף | ge-šem šō-ṭêp̄} 'lluvia torrencial'. Con ve-atenna avnei elgavish tipolna {וְאַתֵּ֜נָה אַבְנֵ֤י אֶלְגָּבִישׁ֙ תִּפֹּ֔לְנָה | wə-’at-tē-nāh ’aḇ-nê ’el-gā-ḇîš tippōl-nāh} 'y he aquí piedras de granizo caerán' prosigue el paralelismo, y culmina con ve-ruach searot tevaqea {וְר֥וּחַ סְעָר֖וֹת תְּבַקֵּֽעַ | wə-rū-aḥ sə-‘ā-rōṯ tə-vaq-qē-a} 'y el viento de torbellinos la partirá'. Este encadenamiento de cláusulas coordinadas enfatiza la sucesión inexorable de la destrucción. |