| 18. Exégesis Lingüística El versículo se abre con la partícula condicional ei {Εἰ | Ei} que introduce la prótasis de una oración condicional de tipo real, con ho kosmos {ὁ κόσμος | ho kósmos} como sujeto nominativo y hymas {ὑμᾶς | hymâs} como objeto directo de misei {μισεῖ | misêi}, lo que presenta el odio del mundo hacia los discípulos como una posibilidad esperable. La apódosis se expresa mediante el imperativo ginōskete {γινώσκετε | ginṓskete}, que ordena un reconocimiento consciente. La conjunción hoti {ὅτι | hóti} introduce la oración completiva que contiene el contenido de lo que deben saber. En esa subordinada, el pronombre enfático eme {ἐμὲ | emé} se coloca al inicio, acentuando a Jesús como foco del odio primordial. La expresión proton hymōn memisēken {πρῶτον ὑμῶν μεμίσηκεν | prôton hymôn memísēken} combina el adverbio proton con el genitivo de comparación hymōn para indicar que el mundo odió a Jesús antes y de manera precedente respecto a los discípulos. El perfecto memisēken {μεμίσηκεν | memísēken} señala un acto pasado de odio cuyas consecuencias siguen vigentes, de modo que el rechazo actual al discipulado se entiende como extensión del rechazo previo a Jesús. En español se conserva la estructura condicional con “Si el mundo…” y el imperativo exhortativo (“reconoced” / “recuerden”), mientras que el énfasis en “a mí” se mantiene mediante el orden de los pronombres y adverbios (“antes que a vosotros / primero”) para reflejar la prioridad experiencial de Jesús en el sufrimiento. |