| 22. Exégesis Lingüística La oración se abre con kagō {κἀγὼ | ka-gṑ} “y yo”, que enlaza esta petición con el contexto previo y resalta al hablante como agente de la acción. El grupo objeto directo tēn doxan {τὴν δόξαν | tḗn dó-xan} “la gloria” está definido por el artículo, subrayando una gloria específica ya mencionada. El pronombre relativo hēn {ἣν | hḕn} introduce una proposición relativa que precisa esa gloria como la que el Padre ha dado al Hijo, con el perfecto dedōkas {δέδωκάς | de-dṓ-kas} “has dado” indicando una dádiva completada pero vigente. El dativo moi {μοι | moi} marca a Jesús como receptor inicial de esa gloria. Luego, el perfecto dedōka {δέδωκα | de-dṓ-ka} “he dado” junto con autois {αὐτοῖς | au-toîs} “a ellos” describe la transmisión de la misma gloria a los discípulos, manteniendo el matiz de acción culminada con efectos duraderos. La conjunción final hina {ἵνα | hí-na} introduce la finalidad de esa donación: la unidad de los discípulos, expresada en ōsin hen {ὦσιν ἓν | ô-sin hèn} “sean uno”, donde el subjuntivo presente señala un estado continuo deseado. La cláusula comparativa kathōs hēmeis hen {καθὼς ἡμεῖς ἕν | ka-thṓs hē-meîs hén} “así como nosotros uno” presenta la comunión entre Jesús y el Padre como patrón de la unidad creyente. En español se reordena mínimamente el enunciado (por ejemplo, se explicita “lleguen a ser” y “vivan unidos” y se repite el verbo “somos/estamos”) para ganar claridad, pero se conserva la secuencia de donación (Padre → Hijo → discípulos) y la estructura finalidad-comparación que vincula la unidad de la comunidad con la unidad divina. |