| 4. Exégesis Lingüística El versículo abre con la conjunción kai {καὶ | kaí} 'y', que enlaza esta escena con el flujo previo del relato. El verbo principal ēkousa {ἤκουσα | ḗ-kou-sa} 'escuché' introduce la experiencia auditiva del vidente y rige el objeto directo allēn phōnēn {ἄλλην φωνὴν | ál-lēn phō-nḗn} 'otra voz', donde el adjetivo en acusativo concuerda con el sustantivo, marcando una nueva intervención celestial. La frase preposicional ek tou ouranou {ἐκ τοῦ οὐρανοῦ | ek toû ou-ra-noû} indica procedencia desde el ámbito celestial. El participio legousan {λέγουσαν | lé-gou-san}, en acusativo femenino singular, concuerda con 'voz' y funciona como participio circunstancial explicando el contenido del mensaje. El imperativo aoristo exelthate {Ἐξέλθατε | Ex-él-tha-te} 'salid' expresa una orden puntual y urgente de separación. La expresión ho laos mou {ὁ λαός μου | ho la-ós mou} 'mi pueblo' identifica a los destinatarios como posesión de la voz celestial, con el artículo y el sustantivo en nominativo formando el núcleo y el genitivo del pronombre marcando pertenencia. La primera cláusula final hina mē synkoinonēsēte tais hamartiais autēs {ἵνα μὴ συγκοινωνήσητε ταῖς ἁμαρτίαις αὐτῆς | hī-na mḕ syn-koi-no-nḗ-sē-te taîs ha-mar-tí-ais au-tês} expresa el propósito preventivo del mandato: que no lleguen a tener comunión con los pecados de ella. El verbo en subjuntivo aoristo, junto con hina y mē, presenta la consecuencia a evitar. El dativo plural tais hamartiais marca la esfera de participación. La segunda cláusula paralela hina mē labēte ek tōn plēgōn autēs {ἵνα μὴ λάβητε ἐκ τῶν πληγῶν αὐτῆς | hī-na mḕ la-bḗ-te ek tôn plē-gôn au-tês} mantiene el mismo patrón sintáctico: hina + mē + subjuntivo, ahora con el verbo lambanō 'recibir' y la frase preposicional ek tōn plēgōn 'de las plagas' que indica origen de lo recibido. El paralelismo entre las dos cláusulas finales refuerza la lógica teológica y exhortativa: salir de la esfera de pecado para no compartir tampoco su juicio. En español se conserva el imperativo inicial y se reproducen las dos cláusulas de propósito con repetición de "para que no", manteniendo el paralelismo y la progresión desde la participación moral hasta las consecuencias punitivas. |