| 3. Exégesis Lingüística El versículo está compuesto por dos cláusulas principales paralelas seguidas de una cláusula causal final. Cada cláusula inicial comienza con una construcción articular con participio, ho esthiōn {ὁ ἐσθίων | ho esthíōn} y ho de mē esthiōn {ὁ δὲ μὴ ἐσθίων | ho dè mē esthíōn}, donde el artículo más participio presente activo funciona como sustantivo (“el que come”, “el que no come”), señalando grupos caracterizados por un hábito continuo. En ambas mitades, el objeto directo se expresa con una construcción similar: ton mē esthionta {τὸν μὴ ἐσθίοντα | tón mē esthíonta} y ton esthionta {τὸν ἐσθίοντα | tón esthíonta}, manteniendo una simetría estricta entre “el que come” y “el que no come”. Las partículas negativas mē {μὴ | mē} se colocan inmediatamente antes de los participios y de los imperativos para marcar prohibiciones. Los imperativos presentes exoutheneitō {ἐξουθενείτω | exoutheneítō} y krinetō {κρινέτω | krinétō} expresan órdenes generales y continuas: no despreciar ni juzgar como actitud habitual. La conjunción de {δὲ | dè} introduce el segundo miembro en contraste moderado con el primero, subrayando que la obligación es recíproca. La cláusula final ho theos gar auton proselabeto {ὁ θεὸς γὰρ αὐτὸν προσελάβετο | ho theós gár autón proselábeto} introduce, mediante gar {γὰρ | gár}, la razón teológica que sostiene ambos mandatos: Dios es el sujeto explícito que, en aoristo medio proselabeto {προσελάβετο | proselábeto}, “ha aceptado” de manera decisiva y personal a la persona mencionada (auton). En español, se mantiene el paralelismo mediante repeticiones (“el que come… el que no come”) y verbos en subjuntivo exhortativo (“que no desprecie… que no juzgue”), y la cláusula causal se vierte con “porque” o “pues” para conservar la relación lógica de motivo. |