| 43. Exégesis Lingüística El versículo se organiza en dos pares paralelos con el mismo esquema verbal: speiretai {σπείρεται | speí-re-tai} 'es sembrado' seguido de egeiretai {ἐγείρεται | e-geí-re-tai} 'es resucitado'. Esta repetición crea un ritmo que subraya el contraste entre la condición presente del cuerpo y su estado futuro en la resurrección. Cada verbo pasivo va acompañado de una frase preposicional con ἐν {ἐν | en} más un dativo abstracto (atimia {ἀτιμίᾳ | a-ti-mí-ai}, doxa {δόξῃ | dóx-ei}, astheneia {ἀσθενείᾳ | as-the-neí-ai}, dynamei {δυνάμει | du-ná-mei}), que describe la esfera o circunstancia en la que el cuerpo existe: primero deshonra y debilidad, luego gloria y poder. El orden griego mantiene la acción verbal antes del complemento circunstancial, destacando que la siembra y la resurrección son los eventos centrales, mientras que los dativos caracterizan cualitativamente esos estados. En español, se conserva el paralelismo y la coordinación, añadiendo "pero" para hacer explícita la antítesis implícita entre cada par de afirmaciones. Las glosas señalan el movimiento conceptual de humillación a exaltación y de fragilidad a poder eficaz. |