| 41. Exégesis Lingüística El versículo abre con el imperativo aoristo idete {Ἴδετε | Í-de-te} 'mirad', que funciona como llamada enfática de atención, seguido del grupo nominal vocativo hoi kataphronetai {οἱ καταφρονηταί | hoí ka-ta-phro-nē-taí} 'los despreciadores', identificando al auditorio incrédulo. Se añaden dos imperativos aoristos coordinados por kai {καὶ | kaí}, thaumasate {θαυμάσατε | dhau-má-sa-te} 'maravillaos' y aphanisthete {ἀφανίσθητε | a-pha-nís-thē-te} 'desapareced', que combinan asombro y juicio. La conjunción causal hoti {ὅτι | hó-ti} introduce la razón: ergon ergazomai ego {ἔργον ἐργάζομαι ἐγὼ | ér-gon er-gá-zo-mai e-gṓ}, donde la repetición de ergon {ἔργον | ér-gon} y la posición enfática de ego subrayan la acción personal de Dios. La frase preposicional en tais hemerais hymon {ἐν ταῖς ἡμέραις ὑμῶν | en taîs hē-mé-rais hy-môn} sitúa la obra dentro del tiempo de la audiencia, aumentando la responsabilidad. El relativo ho {ὃ | ho} retoma ergon y encabeza la cláusula explicativa, seguida de la negación enfática ou me pisteusete {οὐ μὴ πιστεύσητε | ou mḕ pis-teú-sē-te} con subjuntivo aoristo, que expresa certeza de incredulidad futura. Finalmente, ean tis ekdiegētai hymin {ἐάν τις ἐκδιηγῆται ὑμῖν | e-án tis ek-di-ē-gê-tai hy-mîn} es una oración condicional que matiza: incluso si alguien narra detalladamente la obra, la incredulidad permanece. En español, la secuencia de mandatos y la causal se refleja manteniendo el orden llamado–vocativo–imperativos y usando construcciones concesivas para ean. |