| 10. Exégesis Lingüística El versículo se abre con la conjunción causal dioti {διότι | dió-ti}, que presenta la razón de la exhortación previa. La cláusula egō eimi meta sou {ἐγώ εἰμι μετὰ σοῦ | e-gṓ eí-mi me-tá soû} contiene un pronombre enfático en nominativo y el verbo copulativo en presente, seguido de una preposición con genitivo que indica compañía continua; en español se vierte como “yo estoy a tu lado” o “yo estoy contigo” para expresar presencia permanente. La cláusula coordinada, introducida por kai {καὶ | kaí}, oudeis epithēsetai soi tou kakōsai se {οὐδεὶς ἐπιθήσεταί σοι τοῦ κακῶσαί σε | ou-deís e-pi-thḗ-se-tai soí toû ka-kô-sai sé}, tiene a oudeis como sujeto en nominativo y al verbo futuro medio epithēsetai con sentido de ataque o agresión; el infinitivo aoristo kakōsai, introducido por el artículo genitivo toû, funciona como infinitivo articular de propósito (“para hacer daño”). La repetición de dioti {διότι | dió-ti} marca una segunda cláusula causal: laos esti moi polys {λαός ἐστί μοι πολὺς | la-ós es-tí moí po-lýs}, donde el dativo moi actúa como dativo posesivo (“un pueblo numeroso es para mí”), que en español se expresa de manera idiomática como “tengo en esta ciudad un pueblo numeroso” o “hay mucha gente que es mía”. La frase preposicional en tē polei tautē {ἐν τῇ πόλει ταύτῃ | en tē pó-lei taú-tē} delimita el ámbito espacial de la promesa a “esta ciudad”, conectando la protección prometida con la presencia de una comunidad extensa en ese lugar. Las traducciones en español reflejan la progresión lógica causa–promesa–causa y adaptan el dativo posesivo y el futuro medio a expresiones naturales que mantienen el énfasis en la presencia, la protección y la pertenencia a Dios. |