| 48. Exégesis Lingüística El versículo abre con la conjunción condicional veim {וְאִם־ | wə-ʾim} 'y si', que introduce la cláusula de inspección. El infinitivo absoluto bo {בֹּא | bōʾ} seguido del imperfecto yavo {יָבֹא | yāḇōʾ} refuerza la acción de venir del sacerdote hakohen {הַכֹּהֵן | ha-kōhēn}. La conjunción ve y el perfecto veraah {וְרָאָה | wə-rāʾāh} forman la coordinación de entrada y visión. La partícula vehinne {וְהִנֵּה | wə-hinnēh} señala el resultado: la plaga hanega {הַנֶּגַע | ha-negəʿ} no se ha extendido lofasa {לֹא־פָשָׂה | lōʾ-pāśāh} en la casa babayit {בַּבַּיִת | ba-bāyiṯ}. El sintagma preposicional acharei hittiach {אַחֲרֵי הִטֹּחַ | ʾaḥărē hiṭṭōaḥ} fija la condición tras el recubrimiento. A continuación, el verbo piel vetihar {וְטִהַר | wə-ṭihar} introduce la declaratoria de pureza, y la conjunción causal ki {כִּי | kî} vincula con el perfecto nifal nirpa {נִרְפָּא | nirpāʾ}, que describe la curación de la plaga. La alternancia de formas verbales y la repetición de términos clave enfatizan la progresión ritual y la restitución de la pureza. |