| 20. Exégesis Lingüística La frase inicial ho de theos tēs eirēnēs {ὁ δὲ θεὸς τῆς εἰρήνης | ho dè the-ós tēs ei-rḗ-nēs} ‘y el Dios de la paz’ funciona como encabezado de una bendición final, con δὲ marcando transición en el discurso. El artículo repetido con participio, ho anagagōn {ὁ ἀναγαγών | ho a-na-ga-gṓn}, forma una cláusula participial sustantivada que caracteriza a Dios como ‘el que hizo subir’ a Jesús, subrayando a Dios como agente de la resurrección. La preposición ek nekrōn {ἐκ νεκρῶν | ek ne-krôn} ‘de entre los muertos’ indica el ámbito desde el cual fue levantado. El grupo acusativo ton poimena tōn probatōn ton megan {τὸν ποιμένα τῶν προβάτων τὸν μέγαν | ton poi-ména tōn pro-bá-tōn ton mé-gan} constituye el objeto directo del participio, con el genitivo tōn probatōn delimitando el rebaño y el adjetivo articular ton megan intensificando el título mesiánico del Pastor. El sintagma preposicional en haimati diathēkēs aiōniou {ἐν αἵματι διαθήκης αἰωνίου | en hái-ma-ti di-a-thḗ-kēs ai-ō-ní-ou} usa el dativo con en para expresar medio o esfera, vinculando la obra de Cristo a la sangre asociada con un pacto eterno. Finalmente, la aposición ton kurion hēmōn Iēsoun {τὸν κύριον ἡμῶν Ἰησοῦν | ton ký-ri-on hē-môn Iē-soûn} identifica al Pastor como Jesús, nuestro Señor, cerrando la cadena de títulos cristológicos. En español, se mantiene la cadena en aposición y se introduce la fórmula con “que el Dios...” para reflejar el matiz de deseo implícito que se completa en el versículo siguiente, preservando el orden teológico: Dios como sujeto que actúa, Jesús como Pastor grande resucitado, y la sangre del pacto eterno como el marco en que se entiende su obra. |