0 Al Músico Principal {lamnatseach: director litúrgico}, sobre la octava {hasheminit: registro musical grave}. Salmo de David.
1 Auxilia, SEÑOR {YHWH, Socorrista Divino}, porque ya no queda ningún piadoso {chasid: devotos leales}; se han esfumado los fieles de entre los hijos de los hombres.
2 Cada uno le dice cosas vacías a su prójimo; hablan con labios lisonjeros {sefat chalaqot: expresión de adulación} y con corazón duplicado {va-lev: pensamiento dividido}.
3 El SEÑOR {YHWH, Juez Justo} arrancará todo labio lisonjero, y también la lengua que habla {medaberet: proclama con arrogancia} grandezas.
4 Ellos dicen: «Con nuestra lengua prevaleceremos; nuestros labios están de nuestra parte {itanu: con nosotros}; ¿quién es señor {adon: autoridad suprema} sobre nosotros?»
5 “Por la opresión de los pobres y el gemido de los necesitados, ahora me levantaré —dice el SEÑOR {YHWH, Defensor de los Oprimidos}—; pondré a salvo a quien por ello suspira {yafiah: quien anhela ardientemente}.”
6 Las palabras del SEÑOR {YHWH, Fuente Pura} no tienen mezcla: son como plata depurada en un horno de tierra {baalil: proceso de fundición}, refinada siete veces.
7 Tú, SEÑOR {YHWH, Protector Fiel}, los guardarás; y a nosotros nos protegerás {titzrennu: poner en resguardo} de esta generación para siempre.
8 Por todas partes rondan los malvados {reshaim: injustos sin remordimiento}, cuando lo vil es enaltecido entre los hijos de los hombres {adam: humanidad}.